El hombre sin ritmo

Aballay, el hombre sin miedo (2011), Fernando Spiner.

En el último número de El Amante, Marina Yuszczuk dice de este tan proclamado “western” gauchesco: “…no se sabe bien qué lugar es ese ni cuáles son sus reglas (…) Todo lo que pasa en la película pasa en un lugar, pero ese lugar nunca llega a ser un mundo”. Más allá de que la mencionada revista no merezca un lugar privilegiado en mis lecturas, y tenga hacia ella algo más parecido al desprecio que a la admiración (basta leer, por ejemplo, los necios análisis que hace en el mismo número Javier Porta Fouz contra Medianoche en París y en el mismo artículo, Match Point), debo decir que coincido con Yuszczuk en su juicio de Aballay.

La película entera transcurre en un no-lugar, que no se sabe dónde es ni qué pasa ahí. Pero a su vez, durante la película transcurre una no-historia, que quién sabe adónde va o a quién le importa. Bajo la fachada de un relato clásico de western (niño presencia la muerte de su padre, y al crecer, busca a los asesinos para matarlos, encontrándose en el camino con una chica de la que se enamora) el guión no tiene ningún tipo de estructura. Es simplemente una sucesión de acciones, una igual que la otra, en la cual se demuestra lo malvado que es el personaje de Claudio Rissi, y la bronca que acumula Nazareno Casero. Y listo. La chica es un accesorio, algo que está porque no podía faltar. Aballay (aunque bien interpretado por Pablo Cedrón, increíblemente parecido a Antonio Banderas) es un personaje plano a planísimo, un asesino arrepentido que al final llama a la risa, al justificar lo que él creía un asesinato por necesidad. ¿Qué le pasa al personaje? ¿Qué nivel de profundidad tiene? Y para compensar la nada misma de la historia, se apela a planos aparentemente poco tradicionales, pero simplemente aburridos. Y aburrida termina siendo la película entera. Tremendamente repetitiva y lenta, y para colmo, intentando compensar esta lentitud con acción innecesariamente sangrienta y poco ágil.

Una lástima desperdiciar una primera escena (o unos primeros momentos) que prometían algo divertido y arriesgado. Normalmente diría que al menos celebro el intento de hacer género nacional. Pero no, de esto no celebro nada.

Anuncios

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s