Reality

MTV y sus docu-dramas.

Dando vuelta por los numerosos canales de cable, es habitual llegar a MTV, esa especie de pastiche posmoderno donde explota la cultura pop, ya alejado de la música y mucho más cerca de la programación de series continuadas, de ficción, reality o documentales, mezcladas con informativos de actualidad musical, publicidades, mini-cortos, y otras cosas. Una especie de fanzine audiovisual.

Entre estas cosas, muchas de las cuales generan una atracción adictiva, está Teen Mom, una serie de la cual actualmente se transmite la segunda temporada, que sigue la lucha de madres jóvenes por equilibrar la maternidad con los demás elementos de sus vidas. La serie es una continuación de 16 and Pregnant, que acompañaba a las mismas mujeres durante su embarazo.

Hay un brazo de la producción audiovisual estadounidense que se preocupa por representar la realidad cruda de su país, en contraposición con las ficciones en cine o televisión tradicionales, que suelen presentar un mundo algo más perfecto del real. Estas series, ficcionales o no, tienen un estilo de registro documental, y apuntan a problemas sociales severos. Teen Mom y Real Life son claros ejemplos de esto. Más allá de que posean guión, y los problemas de los personajes (especialmente los económicos) no sean tan graves como lo que ellos interpretan, hay una clara intención de identificación con el público que vive sus vidas de manera similares a los personajes de sus programas y no a las películas mainstream.

Aclaremos algo: estos docu-dramas (como son llamados por el propio MTV) son ficción. Las madres de Teen Mom no pueden tener las dificultades económicas que enfrentan con el sueldo que se les paga por interpretar el programa (entre 50 y 100 mil dólares por temporada). Pero hay que abandonar la idea de que el hecho de que sea ficción lo haga menos válido. El verosímil está claro, y los conflictos que se expresan son reales para los personajes representados. En este mismo registro, es contrastante una serie como The Hills, que utilizando el estilo documental, es claramente una ficción de lo más tradicional sobre los problemas amorosas de personajes de clase alta. Los dos productos son lo mismo, tratando cada uno a una clase social diferente (más allá de que el público de ambos, probablemente, sea el mismo).

Esto me hace pensar que se trata de una nueva manera de representar, sea lo que sea que se represente, que intenta una visión menos plastificada de la supuesta realidad. Frente a esto hay dos posibilidades: que se pretenda destapar aspectos argumentales que en la ficción tradicional no se hacían presentes; o que se trate de asimilarlos para hacerlos aceptables, y formar parte del mainstream habitual.

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