Producir ficción

Cuando me sonreís, Telefé.

Había reservado el post de hoy para comentar el primer episodio de Cuando me sonreís, la tira nueva de Telefé que se emitió por primera vez hace horas. Sabía que iba a comentar algo al respecto porque, de por sí, hay algunos elementos que hacen que mire de qué se trata. Por un lado, es interesante ver las cosas que hace Telefé para competir en la hora pico televisiva con Showmatch, esa bestia que parece invencible. Por otro lado, siempre es bueno darle aunque sea una chance a la ficción nueva, tratando de tener la menor cantidad de prejuicios posible.

Respecto a lo primero, me parece respetable que se trabaje en la ficción a cuatro manos para tratar de alcanzar a la competencia del canal vecino, teniendo dos tiras a la vez por noche, y un unitario (que si bien no compite directamente, aporta a la producción en general del canal).

El problema es que en sus ansias por mantener al público, se desesperan llevando sus guiones a planos a veces ridículos, o tan llenos de acción que directamente aburren. El caso de Un año para recordar, que había empezado bastante bien (con excepción de la tediosa y desubicada voz de Salazar a cada momento de silencio) terminó aburriendo a más no poder, y no duró tanto como, tal vez, se esperaba. El elegido también llegó a un punto en el que ya no se entendía por qué se daba vueltas y más vueltas sobre lo mismo, y simplemente me olvidé de encender el televisor a esa hora de la noche.

Cuando me sonreís, que empecé a ver a los quince minutos de iniciada, me hizo pensar en un principio que no valía la pena escribir nada al respecto. Diálogos llenos de artificialidad, una relación amorosa forzada y caricaturesca, y una escena de persecución muy lejos de lograda me desmotivaron ampliamente. Pero una vez terminada esta, la cosa cambió levemente. Los personajes se presentaron como es debido, los ámbitos respectivos también, y si bien en general el guión me pareció algo falto de solidez, admito que por momentos me reí con los vínculos del trío familiar de padres e hijos de Facundo Arana, Benjamín Rojas, y sobre todo Mario Pasik, que haciendo lo de siempre, lo hace bien. Me parece que por ese lado debería ser explotada la serie, y habría que tener cuidado con que el romance entre protagónicos no sea tan básico como aparenta. Por otro lado, las escenas del próximo episodio, que auguraban una pseudo imitación de The Birdcage me generaron una leve sensación de peligro. Pero como dije antes, hay que darle una chance de que elija el buen camino.

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