Políticamente correcto

Hall Pass (2011), Bobby Farrelly y Peter Farrelly.

De semejante premisa es difícil esperar una gran película. Dos hombres dominados por sus mujeres están obsesionados por la falta de sexo que sus matrimonios han generado. Idealizan su juventud y creen que, de no ser por sus esposas, vivirían de fiesta. Como  consecuencia, ellas les dan un “pase libre” del matrimonio, que consiste básicamente en pasar una semana separados con libertad total en todos los ámbitos.

Como resulta obvio de semejante introducción, se sucede una película del estilo de The Hangover, con la inocencia de American Pie. El argumento es, en cierta medida, el mismo que la primera (qué hacen los hombres de sociedad cuando son “libres”), pero la corrección política es mucho mayor. O justamente, la idea es que la libertad simplemente no es requerida por ellos tanto como creen. Cuando pueden hacer lo que quieren, se dan cuenta que no es diferente en absoluto a lo que vivían antes. Se limitan a comer mucho, intentar aventuras desafortunadas, y otras cosas del estilo, pero cuando llega el momento real de llegar a lo sexual (el origen del asunto) finalmente hacen catarsis de su verdadera función en la vida, que es la de hombres dóciles. Siempre bajo la romántica idea de la estabilidad social y familiar, la película parece ser una advertencia, un consuelo a los reales hombres casados: “no se preocupen, igualmente no podrían”. Mejor pájaro en mano que cien volando.

En este sentido me llama la atención el contraste entre el alter-ego malvado de esta película, que es la mencionada (las dos, en realidad), The Hangover, donde la estabilidad social es un requisito para la vida, algo con lo que hay que cumplir, pero los hombres tienen monstruos interiores que, cuando pueden, desahogan su angustia (a base de alcohol, cocaína, prostitutas y destrucción) para después volver a su vida habitual (imposible sin estos desahogos).

Por suerte, Hall Pass está llevada por buenos gags (los separadores de Law & Order son una gran idea), situaciones cómicas y el siempre genial Owen Wilson. Al margen, mencionar que los chistes escatológicos están totalmente de más, y muestran un miedo al fracaso de la risa totalmente innecesario.

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