Identidad desconocida

Eat Pray Love (2010), Ryan Murphy.

Cuando uno busca una película cualquiera, fácil de ver, anti noche, puede encontrarse viendo cosas que nunca hubiera esperado. Es la única manera de que esté escribiendo sobre esta Eat Pray Love, que no me había llamado nunca la atención en la vida. Y, sinceramente, después de verla, tampoco lo hizo.

Por un lado, cabe destacar que lograron hacer fea a Julia Roberts. La transformaron en un ser sin edad ni identidad, rubia (!), flaca, insulsa, con pretensiones de quinceañera, y profundamente aburrida. O sea que, para empezar, tenemos una película protagonizada por este personaje que es la nada misma. Por otro lado, la película dura dos horas y veinticinco minutos. Esto no es del todo malo, porque se las arregla, de alguna manera, para no ser densa y demasiado tediosa. No sé cómo lo hace, porque recordándola la sigo viendo monótona y aburrida, pero en ningún momento me dieron ganas de sacarla, o de dormirme en el sillón (si bien mis dos acompañantes hicieron esto último).

Pero en fin. Julia Roberts es una mujer que quiere tomarse un tiempo para sí misma (cosa que descubre a los 4o minutos de película) y decide ir a comer mucho a Roma y a continuación a buscar a una gurú de la meditación a India, siguiendo una profecía que un año atrás le hizo otro gurú en otro viaje al mismo país. Italia: familias gritonas, pasta, idioteces. A veces pareciera que los norteamericanos creen que afuera de su país todo son caricaturas. Esta película es un buen ejemplo de eso. Italia es comer y conocer latinos sensuales; las mujeres italianas hablan de casarse y de la familia. Más tarde, India es espiritual, todos están buscando a Dios, y hay paz. Parece un catálogo para turistas de países que auto-explotan su idiosincrasia.

Pero lo que me tiene inquieto de la película, más allá de su concepción sencillamente idiota de lo exótico, es el personaje, que no puedo descifrar, de Roberts. Es tan chato, endeble, vacío, que simplemente no es nada.  Mientras está en una estadía de meditación, sale a fiestas a conocer gente, come mucho y logra tener sexo con Javier Bardem. Insiste que no necesita a un hombre para encontrarse a sí misma, pero pareciera que lo que hace durante toda la película es buscar un hombre. Y esto no es el problema de la película. Es simplemente que su personaje es así. Es todo a la vez, no tiene intereses, no tiene objetivos, no tiene nada. Es puro humo. No es un personaje. Eat Pray Love no es una película. O en todo caso, nunca debió haberlo sido.

Anuncios

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s