Mucho ruido

El Estudiante (2011), Santiago Mitre.

Al parecer, esta es la película argentina obligatoria de los últimos tiempos. Se le dio mucha importancia en ciertos medios, y agota las entradas de las salas en que se expone (que actualmente, solo son dos, el Malba y la Lugones). Además, tiene algunos elementos de interés per se, como el hecho de ser producida sin subsidios del INCAA (cosa que celebro) y estar asociada con la gente de Historias extraordinarias (2008), otro éxito del mismo estilo. No deja de parecerme un poco irónico que estas  películas independientes y en cierto sentido “rebeldes” respecto al circuito de producción y distribución habitual, tengan su sala asegurada en el Malba.

El Estudiante es una película de aventuras ambientada en un mundo de política universitaria de juguete. Roque Espinoza llega a Buenos Aires y se introduce, mujer mediante, a la política estudiantil de la UBA. Recorre un camino del héroe tradicional, llega a algún lugar importante, las cosas se le dan vuelta, etc. El mundo universitario es una excusa, eso está claro, pero está retratado de una manera tan básica que no puede generar ningún tipo de reflexión seria. Y lo bien que hace la película cuando no está entre estudiantes, hace desear que se desarrolle entera en otros ámbitos. Hay escenas muy bien logradas (la del locutorio, la cena con el padre) que se desperdician enmarcadas en un mundo de plástico que pretende retratar algo de la realidad.

Igualmente, como dije antes, es una película de aventuras (urbanas), hecho que de por sí es entretenido. No creo que nadie la pase especialmente mal viéndola, y sí creo que es posible divertirse bastante. Pero lo que no entiendo es que haya generado tanto revuelo una película tan básica, acartonada, cuando lo más lógico es que genere simplemente indiferencia. Según Andrés Fevrier, esta es una película “importante”, y se mete de lleno en el mundo de la política universitaria. Considerar a El Estudiante como meterse de lleno, me parece cuando menos, exagerado.

Quiero rescatar el trabajo de Esteban Lamothe, que desde su personaje con superpoderes de seducción (en todos los sentidos) logró hacer algo sólido y orgánico.

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