Coyunturas

El maestro de go (吴清源, 2006), Tian Zhuangzhuang.

En la búsqueda de motivación (porque por momentos, uno la pierde), se suele pasar por varias etapas. Una de ellas, básica, es la de las películas. Esto funciona para cualquier ámbito de la vida. Cuando a uno le está faltando impulso, inspiración, o se siente estancado en cualquier actividad, es un intento común el ver una película sobre dicha actividad. En este caso, encontré una biográfica sobre Go Seigen, uno de los mejores jugadores de go de la historia.

Antes que nada, una aclaración. Me llamó la atención que la traducción del título de la obra fuera el mismo que la novela de Kawabata. El título original de la película es el nombre en chino de Go Seigen (Wu Qingyuan, ya que la nacionalidad del jugador era esa), por lo que los títulos iguales del libro y la película son simplemente fruto de los traductores.

No voy a ocultar que esperaba una clásica película de camino del héroe, una trama de cómo Go Seigen atravesó su carrera profesional hasta la actualidad, con los difíciles obstáculos que se le interpusieron en el camino. Lo que encontré, por el contrario, fue una reflexión mística sobre un hombre del que, en realidad, casi nada se termina de decir. Supongo que hay algo de mostrar lo críptico de una mente tan brillante, y me parece que harían falta una o dos revisiones para terminar de formar un juicio al respecto.

La película se centra, más que nada, en los años treinta, planteando dos conflictos de la coyuntura de los años más famosos del jugador: la Segunda Guerra Sino-Japonesa (tratada mediante el conflicto de identidad china y japonesa de Seigen), y la Segunda Guerra Mundial, con una escena particularmente buena sobre el Juego de la Bomba Atómica de 1945. Además, se dedica una buena parte del tiempo a cierta etapa religiosa de Seigen, durante la cual participó en una secta que terminó abandonando.

Argumentalmente, la película se plantea extraña, con un manejo de los tiempos poco tradicional y hasta confuso, y una visión del go en extremo monacal. No deja de ser divertido, no obstante, ver interactuar a personajes Kitani Minoru, Segoe Kensaku, y hasta Yasunari Kawabata, con el protagonista. Finalmente, no sé si en efecto resultó inspiradora, pero sí puedo decir que, como mínimo, merece ser vista una vez más.

Pd.: particularmente simpática es la escena inicial, en la que están el verdadero Go Seigen y su mujer en la actualidad, conversando con los actores que los interpretan en la película.

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