fotografía

Diminutos

Andreas Gursky trata el cuerpo. Esta afirmación puede parecer falsa ante la visión de alguna de sus fotografías. Por el contrario, me parece evidente. No expone su cuerpo ni otros cuerpos de manera explícita, morbosa, como sí lo hacen otros contemporáneos. Expone los cuerpos como concepto y textura. Explora el cuerpo humano como parte de naturalezas mucho más grandes, quitándole su cualidad de único y especial, haciéndolo profano, parte del paisaje. Así se hace claro cómo trata el cuerpo. Fotografía los lugares que el cuerpo habita, su relación con ellos, la cualidad del mismo como componente de un organismo muy superior y mucho más amplio, que es el mundo. De esta manera, poniendo de relieve las relaciones de los cuerpos entre sí y con sus entornos, no hace otra cosa que hablar del mundo como un gran cuerpo o mecanismo.

Por otro lado, Gursky destruye la noción de individuo. Las personas no existen, sino que son partes de escenarios mucho más grandes (equipos de fútbol, supermercados, bolsas de comercio, sociedades en general), como elementos de maquetas realistas (al más puro estilo Jake y Dinos Chapman). Una obra particularmente característica de este último aspecto es EM Arena, Amsterdam II, en la cual se ve desde un punto de vista cenital un campo de fútbol en el momento en que comienza un tiempo. Lo que predomina en la imagen es cromático: rojo y blanco para los equipos, negro y amarillo el árbitro, y verde el campo. Los jugadores están, pero como parte de su cuerpo mayor, el equipo, a su vez parte del relato general, el partido de fútbol.

En sus exposiciones, una de las cuales estuvo en Buenos Aires hace pocos años, las obras se exponen en tamaños murales, para ser vistas a la distancia y hacer indistinguible a las formas minúsculas que las conforman. Lo que le importa a Gursky es la forma general, los colores, el todo. Todo lo demás, son pequeños componentes.

EM Arena, Amsterdam II, 2000, c-print, 275 x 205 cm

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